
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar enfrenta cara a cara al excesivo Jack Sparrow con el capitán encarnado por Javier Bardem, quien, según reconoce en entrevista con EFE, aceptó sumarse a la quinta entrega de la saga por los “muchos atractivos” de la producción y de su personaje.
La película, que se estrenó ayer en España y lo hace hoy en otros países, muestra al icónico pirata interpretado por Johnny Depp perseguido por Salazar y su tropa de fantasmas, dispuestos a limpiar los mares de personajes como el suyo.
“En aquella época muchos de los capitanes de la armada española eran del sur”, explica Bardem sobre los guiños con los que construyó su papel y sobre la propia elección del nombre, con una zeta, señala, elegida expresamente porque “cuesta mucho a los extranjeros” y les atraganta al pronunciarla.
Con una caracterización que, tras películas como No es país para viejos o Skyfall, vuelve a dejarle irreconocible, el actor se prestó al juego sabedor de que el aspecto y el lenguaje corporal, “que inconscientemente nos representa” son importantes y “una de las muchas cosas a las que hay que prestar atención”.
Su duelo en la pantalla con Depp, alguien con una “habilidad excelente para transformarse corporalmente en los personajes”, “supergeneroso, divertido y atento”, según Bardem, supuso igualmente para los dos directores, Joachim Ronning y Espen Sandberg, “un privilegio”.
La quinta entrega de la saga bucanera y la adaptación cinematográfica del clásico televisivo Baywatch refrescan la cartelera de EU para este fin de semana festivo del Memorial Day.
Eso sí, aquí la historia se olvida de la trama melodramática de la serie y prefiere los chistes explícitos y gamberros, abrazando la comedia paródica y autorreferencial que incluye las breves apariciones de Pamela Anderson y David Hasselhoff.









